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Jeff Bezos tiene como prioridad la Luna

Además de estar sustentada por una de las mayores fortunas del mundo, Blue Origin obtenía buena parte de su financiación de los viajes suborbitales, por los que sus millonarios pasajeros pagaban una fortuna. Sin embargo, Jeff Bezos va a dejar en tierra a sus exclusivos turistas espaciales durante, al menos, dos años.

En un comunicado, Blue Origin ha anunciado que prioriza ahora sus planes lunares sobre los vuelos cortos de New Shepard, dejando en pausa sus experiencias de ingravidez de lujo que ha llevado a famosos y grandes fortunas al borde del espacio exterior.

Los ricos se quedan en tierra. Blue Origin ha decidido suspender los vuelos de su cohete reutilizable New Shepard “por no menos de dos años” para redirigir recursos hacia el proyecto Artemisa que debe llevar de nuevo a la humanidad a la Luna. Esta pausa afecta directamente al negocio de turismo espacial que dependía de este cohete reutilizable lanzado desde el desierto de Texas, donde tanto la nave como la cápsula regresan para ser reutilizadas en futuras misiones.

El turismo espacial ha sido una de las grandes fuentes de ingresos de Blue Origin, que ha construido una sólida cartera de clientes e incluso cuenta con lista de espera a varios años vista. El comunicado oficial no aclara qué ocurrirá con las personas que ya tenían vuelos programados para los próximos meses, dejando a esos millonarios en un limbo temporal.

Era un medio, no un objetivo. La suspensión del programa de turismo espacial pone de manifiesto que el programa siempre un medio de rentabilizar y financiar los desarrollos e innovaciones de Blue Origin, pero la prioridad siempre había sido llegar a la Luna o establecer colonias orbitales.

Estos vuelos suborbitales están claramente reservados para élites económicas, celebridades e invitados selectos. Entre sus “astronautas” aficionados se encuentra el propio Jeff Bezos, su esposa Lauren Sánchez, la cantante Katy Perry, o a españoles como el mediático Jesús Calleja o Alberto Gutiérrez, fundador de la plataforma Civitatis que hace solo unos días alcanzó la línea de Kármán. Este parón pone de manifiesto que, aunque exclusivo, el turismo suborbital no ha logrado la frecuencia de lanzamientos suficiente para sostenerse como prioridad frente a contratos más lucrativos y estratégicos con la NASA.