Skip to content

El verdadero lujo en un yate es mantenerlo

Tener un yate es sinónimo de lujo y opulencia. No es para menos. Superyates como el Koru de Jeff Bezos o el Leviathan de Gabe Newell, tuvieron un precio de compra de 500 millones de dólares; el Launchpad de Mark Zuckerberg unos 300 millones de dólares.
Sin embargo, aunque comprar un yate parece lo más difícil, quien lleva tiempo en el sector sabe que ese desembolso inicial no será el único, solo es el primero. El verdadero lujo (y lo que realmente sale caro) es lo que viene después y que se repite cada año: el mantenimiento de ese yate.

Hay una regla no escrita que circula por amarres y puertos desde hace décadas para preparar a los futuros compradores para lo que les espera. Se llama la “regla del 10%”, y hace referencia al coste de mantenimiento anual que requiere un yate: el 10% de su precio, cada año. Los habitantes de la isla caribeña de Antigua lo aprendieron a la fuerza.

El precio de un yate no viene en la etiqueta
Cuando alguien va a comprar un barco, lo habitual es tener en cuenta si puede permitirse su precio de compra. Esa es la parte sencilla. Miras el precio y lo comparas con tu cuenta corriente. Si se ajusta al presupuesto, miel sobre hojuelas.

Sin embargo, hay un coste que no siempre se tiene en cuenta en el que el propietario de un yate ( o de cualquier embarcación en general) debería reservar aproximadamente el 10% del precio de compra para cubrir todos los gastos de operación y mantenimiento anual. Sí, el 10% del precio cada año.

Un yate de 500.000 euros generará costes anuales de alrededor de 50.000 euros; si el valor asciende al millón de euros, la cifra sube hasta los 100.000 euros anuales.

Ese 10% incluye prácticamente todo lo necesario para mantener el barco navegando y en perfecto estado de uso: mantenimientos rutinarios, reparaciones habituales, combustible promedio, seguro anual, tasas de amarre y, en el caso de los superyates más grandes, los salarios de la tripulación.
El seguro de la embarcación ya supone por sí solo entre el 1,5% y el 2% del valor del yate al año, lo que en una embarcación de 500.000 euros se traduce en entre 7.500 y 10.000 euros anuales solo en primas. En este punto, hay que señalar que estas primas se calculan también en base a la ubicación del amarre. No paga el mismo seguro un yate amarrado en el Mediterráneo, que en zonas como Florida donde las alertas por huracán y las tormentas tropicales están a la orden del día.