A la hora de querer perder unos cuantos kilos la verdad es que surgen muchas estrategias diferentes como por ejemplo eliminar los dulces, comenzar a hacer más ejercicio o ingerir mucha más proteína. Pero, por otro lado, hay estrategias que son realmente extravagantes y que son difundidas por influencers de nuestra sociedad que no tienen ninguna base sólida. La última llega desde el actor Matt Damon que asegura haber perdido unos cuantos kilos gracias a dejar el gluten de su dieta.
Una discrepancia. Y la realidad es que la ciencia tiene mucho que decir sobre esta decisión. Puesto que los alimentos ‘sin gluten’ que ahora inundan los supermercados nacieron como una necesidad médica para el 1% de la población. Pero ahora se ha convertido en un santo grial del adelgazamiento siguiendo la siguiente lógica: ‘si quito el pan y la pasta, adelgazo. Ergo, el gluten engorda’.
No hay evidencia. La ciencia nutricional tiene una mala noticia para esta gente, incluido el actor, ya que quitar el gluten no tiene un efecto adelgazante específico. De hecho, si no se tiene ni celiaquía ni sensibilidad al gluten diagnosticada, eliminarlo puede ser hasta contraproducente en la salud cardiovascular y metabólica.
Es déficit calórico. El primer mito a derribar es que el gluten, per se, sea un villano metabólico que nos hace acumular grasa. Según una revisión sistemática publicada en International Journal of Cardiovascular Sciences, las dietas sin gluten no se asocian con una mayor pérdida de peso en comparación con dietas normales que contienen gluten en adultos sanos.
Entonces… ¿por qué hay gente que jura haber perdido peso al dejar el gluten? La respuesta está en los cambios que acompañan a esta dieta, pero no en el gluten. Y es que al dejar el gluten, automáticamente se deja de comer ultraprocesados densos en calorías como la bollería industrial, galletas, pasta refinada… De esta manera, se come menos calorías totales y esto es lo que adelgazada y no la ausencia de gluten.
El efecto de agua. Además de este déficit calórico, un estudio piloto en deportistas señaló que la bajada de peso rápida tras seis semanas sin gluten se debía principalmente a la pérdida de líquidos y reservas de glucógeno, no a una ventaja metabólica real. Menos carbohidratos refinados implica menos retención de agua.
Pero si había algún tipo de duda, otro ensayo clínico en pacientes con algún problema metabólico en su historial detectó reducciones en la circunferencia de cintura y triglicéridos, pero sin cambios en el peso. De esta manera, los investigadores apuntan a que esto se debe más a una mejor selección de alimentos y control glucémico que a un “efecto quitagrasa” del gluten.
