Si ahora intentaras recordar todos los colores que conoces, probablemente llegarías a 20… y eso forzando un poco. Pero no se trata de 50, ni de 100, ni siquiera de 200. La realidad es que nuestros ojos pueden distinguir aproximadamente 10 millones de colores, más de los que podría capturar cualquier cámara profesional.
Todo esto es posible gracias a la compleja estructura de nuestros ojos y a la manera en que el cerebro procesa la información visual. La magia empieza en la retina, donde se encuentran células llamadas conos, que son fotorreceptores sensibles a la luz. Hay tres tipos de conos; uno responde al rojo, otro al verde y otro al azul, y al combinar sus señales, nuestro cerebro crea la increíble gama de colores que podemos percibir.
