De la primavera de 2025 al invierno de 2026, alquilar un robot humanoide para un evento empresarial en China ha pasado de costar entre 10.000 y 20.000 yuanes diarios a estar listado desde 1.796.
Los perros robot cuestan ya 78 yuanes al día en JD.com, menos de 10 euros. Una caída del 80% en doce meses.
Por qué es importante. Más allá de la guerra de precios, este es el primer laboratorio real a escala del negocio de los robots humanoides, y lo que ocurre dice mucho sobre el estado real de una industria que mueve muchísimo parné en financiación pero que todavía necesita un humano detrás de cada máquina.
En cifras:
En 2025 se enviaron unos 18.000 robots humanoides en todo el mundo, un 508% más que el año anterior. China acaparó el 84,7% del total.
Más de 1.500 nuevas empresas de alquiler se registraron ese año en China, un 48% más que en 2024.
El mercado de alquiler apenas llegó a los 1.000 millones de yuanes (126 millones de euros) en 2025. Las proyecciones apuntan a 10.000 millones (1.260 millones de euros) en 2026.
Entre líneas. El número más interesante de este asunto no es ninguno de los de arriba, sino este: cada robot desplegado hoy llega con un ingeniero humano detrás. Ese técnico asume el transporte, la calibración, la operación en directo y los imprevistos. El modelo real no es ‘Robot as a Service’, sino más bien ‘Robot + Persona as a Service’. La lógica del SaaS (costes marginales que se acercan a cero al escalar) no aplica aquí.
Cada unidad nueva en el catálogo implica una nómina nueva. El cuello de botella no está por tanto en la oferta de máquinas, sino en la de personas capaces de operarlas.
El contexto. Qingtianzu, la plataforma controlada por Zhiyuan Robotics y respaldada por Hillhouse Capital, conecta más de 200 proveedores con empresas que necesitan robots para presentaciones, inauguraciones o bodas. Como un marketplace.
Durante el Año Nuevo chino sus pedidos crecieron un 70% y superaron los 5.000 encargos en una semana. JD.com vio multiplicarse por 25 las búsquedas de “robot”. La demanda existe, el problema es la estructura de costes.
