El chuletón ha dejado de ser un simple capricho gastronómico para convertirse en el estandarte de un movimiento ideológico, sanitario y casi religioso. La materialización de este fenómeno tuvo lugar recientemente en Gatlinburg, Tennessee, durante la celebración de Meatstock, una convención de tres días que reunió a más de 1.400 devotos de la dieta carnívora.
Este evento ha sido mucho más que una feria gastronómica. Como detalla un reportaje de The New York Times, se podía observar a los asistentes consumir vasos de leche cruda y mojar trozos de pecho de ternera en mantequilla. Durante el evento, los asistentes no compartían recetas, sino “testimonios”, intercambiaban relatos sobre cómo eliminar cualquier rastro de verdura de sus platos y vivir exclusivamente a base de carne les había curado desde una artritis hasta la diabetes o trastornos de salud mental.
Lejos de ser una simple excentricidad de internet, este grupo no deja de crecer impulsado por un pegamento muy efectivo: el rechazo frontal a los médicos tradicionales. Y van en serio. La web oficial de Meatstock 2027 ya calienta motores para su próxima convención en Nashville con un eslogan que no oculta sus ambiciones políticas: “Make America Meaty Again” (Haz a Estados Unidos Carnívoro de Nuevo).
La rebelión contra el brócoli
En las salas de conferencias de Meatstock, el ambiente se asemeja al de un mitin. Los asistentes idolatran a influencers con apodos como Steak and Butter Gal y escuchan testimonios de creadores de contenido como Serena Musick. Cuando a esta última le preguntan si no echa de menos “ser normal” y comer algo que no sea carne, su respuesta, citada por el New York Times, es reveladora del sentir general: “Si ser normal significa que no puedes hacer ejercicio, y […] que no puedes levantarte sin que te duelan las rodillas o la espalda, entonces no quiero ser normal”.
