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Beber agua mientras comes ¿benéfico o perjudicial?

En la era de TikTok y los vídeos cortos que nos proporcionan información de una manera muy rápida, los consejos nutricionales corren como la pólvora. Uno de los últimos está relacionado con lo malo que es consumir agua mientras se comen alimentos, ya que esto puede “diluir” el ácido del estómago y empeorar la digestión. El problema es que la ciencia no tiene nada claro que esto ocurra de verdad, e incluso sociedades muy importantes de expertos han negado su relación.

Cómo funciona el estómago. Para entender por qué esto no es así, primero hay que saber cómo funciona la digestión. A priori, quienes defienden que el agua empeora la digestión argumentan que el líquido “lava” los jugos gástricos y provoca una disminución de la acidez estomacal que impide que las enzimas como la pepsina (que degrada las proteínas) hagan su trabajo, porque necesitan una acidez reducida.

Pero la realidad es muy diferente, ya que su estómago es realmente ‘inteligente’ y tiene un complejo sistema de regulación que le permite estar secretando ácido clorhídrico de una manera dinámica. De esta manera, si entra comida o el pH se va volviendo más alcalino, el sistema digestivo lo detecta y lo va compensando automáticamente, secretando más ácido a través de una vía hormonal bastante compleja que involucra a varias células que hay en las paredes de nuestro estómago.

El impacto real. De esta manera, beber un poco de agua, como un vaso, mientras se come apenas eleva el pH gástrico (lo hace más básico) durante unos 3 minutos, como ha apuntado la ciencia. Pasado este tiempo, el estómago reanuda su acidez normal y no afecta a la digestión global.

Algo a tener en cuenta en este caso es que tanto los líquidos como los sólidos no compiten de la misma forma en el estómago, puesto que el agua pasa rápidamente a través de él, mientras que los alimentos sólidos pueden quedar horas ‘amasándose’ en los jugos gástricos para descomponerse en todos sus elementos más básicos. De esta manera, la prestigiosa clínica Mayo apunta que el agua durante o después de las comidas no causa problemas de digestión ni diluye de forma problemática los fluidos digestivos, sino que los facilita.