El pasado 2 de abril, The New York Times publicó un perfil de Matthew Gallagher, un emprendedor de 41 años de Los Ángeles que con 20.000 dólares, la ayuda de su hermano y una docena de herramientas de IA logró crear MEDVi. Esta startup de telemedicina vende fármacos GLP-1 para adelgazar y en 2025 facturó 401 millones de dólares y proyecta llegar a los 1.800 millones en 2026. La historia se convirtió en viral y parecía demostrar que la revolución de la IA puede hacerte rico si te montas tu propia empresa unipersonal (o casi), pero en realidad el artículo del NYT dejó sin mencionar detalles importantes e inquietantes de este éxito empresarial.
800 médicos falsos. Al crear MEDVi, Gallaguer creó más de 800 páginas de Facebook que simulaban ser los perfiles de médicos individuales. El Dr. Daniel Foster, el Dr. Jacob L. Chandler o el Dr. Alistair Whitmore no existen: son perfiles creados por IA, con fotos generadas con IA, y que precisamente sirven como respaldo para que mujeres de entre 35 y 55 años en Facebook que quieran perder peso vean dichos perfiles. El propio artículo del NYT comentaba que en la web de MEDVi aparecían fotos con modelos generados por IA y que algunos anuncios eran “AI Slop”.
Los medios hablan de mí o en realidad no. La web oficial de la empresa también mostraba logos de Bloomberg o The Times como si hubieran publicado artículos sobre ella cuando en realidad apenas sí había metido publicidad en dichos medios para luego poder hacer ver que había salido en dichos medios. Lo que el artículo no menciona es la escala de esa operación de creación de perfiles en Facebook.
La FDA avisa. El 20 de febrero de 2026, la Federal Drugs Administration (FDA) de EEUU envío una carta de aviso (#721455) que de hecho formó parte de un conjunto de cartas similares enviadas a 30 empresas de telemedicina. Este tipo de carta no es una acusación formal, sino una comunicación “informal y consultiva”. El motivo de la carta a MEDVi eran dos problemas concretos en su web.
Primero, las imágenes de los productos mostraban la etiqueta “MEDVi”, lo que en la normativa americana implica que la empresa es la fabricante de esos medicamentos, cuando en realidad es solo un intermediario que los encarga a farmacias externas. Segundo, frases como “mismo principio activo que Wegovy® y Ozempic®” inducían a pensar que los productos compuestos de MEDVi habían recibido aprobación o evaluación de la FDA, cuando los medicamentos compuestos no pasan por ese proceso. El NYT no mencionó dicha carta de la FDA.
