La definición de la coordinación municipal tendrá una lectura que rebasa lo partidista: anticipará quién puede encabezar el proyecto panista rumbo a 2027.
En Zamora, la próxima definición del PAN merece leerse con atención. La coordinación municipal representa una posición desde la cual se podrá organizar territorio, articular liderazgos y construir el proyecto que Acción Nacional llevará a la siguiente elección. En esa ruta, Eréndira Castellanos reúne argumentos para convertirse en una apuesta relevante del panismo.
El mecanismo de selección tiene un elemento central: la medición de los perfiles. El dirigente estatal, Carlos Quintana, confirmó que algunos perfiles serán medidos en una encuesta interna. Eréndira Castellanos participó también en un encuentro con el dirigente nacional, Jorge Romero, y liderazgos estatales. La definición, por tanto, se desarrolla con interlocución entre los distintos niveles del partido y con la competitividad como una cuestión fundamental.
En ese escenario, la trayectoria de Eréndira constituye su principal argumento. Su trabajo social, su cercanía con las familias y su permanencia en la vida pública zamorana le permiten presentar una aspiración construida durante años. Desde mayo, publicaciones locales han recogido valoraciones de militantes y actores políticos que la ubican como un perfil fuerte, vinculando ese posicionamiento con más de quince años de labor social. Esas apreciaciones alimentan la expectativa, aunque aún no se revelan resultados oficiales de la encuesta interna.
Ahí está el fondo de la decisión: qué trayectoria puede convertirse en confianza ciudadana y qué liderazgo tiene capacidad para reunir al partido alrededor de un proyecto compartido. Para Acción Nacional, elegir una coordinación significa también comenzar a responder cómo quiere presentarse ante Zamora en 2027.
Eréndira ha puesto sobre la mesa un discurso de unidad. Tras su encuentro en el Comité Ejecutivo Nacional, planteó la necesidad de sumar y reconciliar para reconstruir el municipio. Esa postura tiene valor político: quien aspire a encabezar deberá encontrar la manera de incorporar a quienes participaron desde otras posiciones en el proceso interno.
Desde esa perspectiva, una eventual designación de Eréndira tendría una consecuencia inmediata: la colocaría en una posición privilegiada para buscar la candidatura a la presidencia municipal. La coordinación y la candidatura son decisiones distintas, pero políticamente resulta difícil separar la construcción territorial del liderazgo que después podría encabezar la boleta.
Por eso, Eréndira Castellanos merece atención en esta definición. Su trayectoria social y su presencia en la conversación interna ofrecen razones para considerar viable que el PAN le confíe la siguiente etapa de su organización en Zamora.
Falta la determinación del partido. Si recae en ella, el mensaje tendrá un alcance claro: Acción Nacional habrá dado un paso decisivo hacia la construcción de su posible candidata para 2027.

