Andrés Manuel López Beltrán emitió un amplio pronunciamiento para denunciar una sistemática campaña de desinformación, calumnias y guerra sucia emprendida en su contra, en la de su familia y en la del movimiento de transformación. Señaló que estos ataques provienen de los sectores económicos más privilegiados, la oligarquía y los antiguos detentadores del poder que hoy se encuentran molestos porque, con la llegada de la cuarta transformación, perdieron sus privilegios, subsidios y la posibilidad de beneficiarse del presupuesto público por encima de la ley.
De manera categórica y central, negó rotundamente cualquier tipo de relación comercial, sociedad, complicidad o tráfico de influencias con Jorge Amílcar Olán Aparicio. Aclaró que si bien lo conoció hace algunos años en Villahermosa, Tabasco, a través de amigos en común y porque su esposa fue su compañera de escuela primaria, jamás intercedió, recomendó ni tuvo conocimiento de contratos o negocios de su parte con la administración pública federal o local, enfatizando que cuando lo conoció aquel se dedicaba a la venta de materiales de construcción sin vínculos gubernamentales.
Asimismo, rechazó de forma tajante las acusaciones infundadas que pretenden involucrarlo en supuestos delitos fiscales a partir de entrevistas difundidas por medios de comunicación y declaraciones de personas detenidas. Acusó que se trata de una estrategia mañosa impulsada por actores específicos y figuras del periodismo y la empresa que actúan en coordinación con intereses extranjeros para dañar su imagen pública y la de su padre, el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Finalmente, sostuvo que quienes hoy emiten juicios de valor carecen de autoridad moral, reiterando que su familia no es corrupta, no posee riquezas opulentas ni dinero en el extranjero. Concluyó asegurando que no les temen a las campañas de desinformación, que no se doblarán y que continuarán firmes en la defensa de sus ideales y principios en favor de un país más justo y soberano.

