El barro de Donají, comunidad ubicada al norte de Oaxaca de Juárez, encontró una nueva forma de expresión a través del cine de animación con Yugen, un cortometraje mexicano dirigido por Nayelli Ojeda que llevó la tradición alfarera oaxaqueña a la creación de personajes y escenarios de un universo fantástico.
La producción apostó por utilizar el barro como parte fundamental de las marionetas empleadas en la animación, para lo cual el equipo trabajó de la mano con una familia de alfareros especializada en la elaboración de moldes.
Uno de los principales retos fue conseguir una composición que permitiera que las piezas soportaran el proceso de manipulación y animación. El trabajo implicó distintas pruebas y ajustes, especialmente porque el barro de esta zona puede reducir su tamaño cerca de un 10 por ciento después de pasar por el horno.
Además del barro, Yugen incorporó otros elementos de origen natural para construir su propuesta visual, entre ellos musgo, ixtle, hojas de maíz, coco, corteza de nopal y madera, materiales que ayudaron a dar forma a los escenarios y a la atmósfera de la historia.
La realización del cortometraje involucró a más de un centenar de artistas, con una participación femenina cercana al 80 por ciento. Su propuesta también ha comenzado a trascender las fronteras de México: en mayo formó parte del Short Film Corner del Marché du Film de Cannes y actualmente se encuentra dentro de la selección del Festival Internacional de Cine de Morelia.
Más allá de la pantalla, Yugen representa un encuentro entre la creación cinematográfica y los conocimientos tradicionales de la alfarería, mostrando que materiales y técnicas vinculados con Oaxaca pueden incorporarse a nuevas disciplinas y llegar a públicos de distintas partes del mundo.

