Desde las alturas, Zacatecas ofrece una de sus postales más representativas. El Teleférico se ha convertido en parte del paisaje y de la identidad turística de la ciudad, al permitir que visitantes y habitantes recorran el cielo zacatecano entre dos de sus puntos más emblemáticos: el Cerro del Grillo y el Cerro de la Bufa.
La historia de este atractivo comenzó en 1979, cuando fue inaugurado como el primer teleférico de México. Más de cuatro décadas después, continúa siendo uno de los recorridos más característicos de la capital zacatecana.
El trayecto abarca aproximadamente 650 metros y alcanza una altura cercana a los 85 metros, desde donde es posible observar una panorámica de la ciudad, sus construcciones históricas y el paisaje que rodea a Zacatecas.
Pero el paso del tiempo no significó el final de esta atracción. En 2018, el teleférico fue sometido a un proceso de modernización que incorporó tecnología de última generación y nuevas cabinas, renovando su operación sin perder el carácter que lo convirtió en un símbolo de la ciudad.
El recorrido, que une el Cerro del Grillo con el tradicional Cerro de la Bufa, permite apreciar desde otra perspectiva la arquitectura y las calles de Zacatecas, mientras las cabinas avanzan suspendidas sobre la ciudad.
La experiencia también ha colocado al teleférico entre los 100 Imperdibles de México, reconocimiento que se suma a su importancia como uno de los atractivos turísticos más conocidos del estado.
Así, lo que comenzó hace más de 40 años como una obra novedosa para conectar dos cerros se transformó en una experiencia turística que sigue ofreciendo a quienes visitan Zacatecas una manera distinta de conocer la ciudad: desde el cielo y con una vista privilegiada de su historia y paisaje.

