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No todo es competencia; humillaciones y acoso también se viven en el deporte, aseguran especialistas en salud mental

El acoso no termina en las aulas; también puede presentarse en las canchas, pistas y espacios de entrenamiento. Así lo advirtió Magali Palacios, especialista en salud mental, quien explicó que el bullying deportivo puede manifestarse mediante agresiones verbales, físicas y psicológicas entre atletas, por parte de entrenadores o incluso de personas del público.

La especialista señaló que niñas y niños, particularmente durante la etapa de educación primaria, pueden enfrentar estas conductas cuando la competencia por ganar o conseguir reconocimiento se convierte en una forma de humillar o hacer sentir menos a sus compañeros. Comentarios sobre el cuerpo, amenazas de derrota, insultos y empujones pueden provocar estrés, ansiedad, miedo y angustia, además de síntomas físicos y rechazo a asistir a los entrenamientos.

Palacios Gallegos destacó que estas situaciones también afectan el rendimiento deportivo, pues las víctimas pueden presentar dificultades para dormir, concentrarse y mantener la motivación. En adolescentes, la presión por obtener un lugar en una selección o ganarse el reconocimiento de un nuevo entrenador puede agravar el problema si la rivalidad se transforma en hostigamiento y afecta la autoestima.

Ante este panorama, recomendó fortalecer la comunicación familiar, la atención de los entrenadores y el acompañamiento de profesionales de la salud mental, incluida la psicología deportiva. Advirtió que, si el acoso no se atiende oportunamente, puede contribuir a problemas emocionales más graves y al abandono de la disciplina; por ello, escuchar a los atletas, identificar cambios en su comportamiento y actuar a tiempo resulta fundamental para promover entornos deportivos seguros y saludables.