La actividad física podría ayudar a ralentizar el avance de los síntomas del Parkinson, tanto en las dificultades de movimiento como en los problemas de memoria y pensamiento, según un estudio publicado en la revista científica Neurology.
La investigación dio seguimiento a cerca de 300 personas con Parkinson leve o moderado durante un periodo de hasta siete años. Los resultados mostraron que quienes realizaban más de ocho horas de actividad física semanal presentaban un deterioro más lento de sus capacidades motoras y cognitivas.
Los investigadores también observaron beneficios asociados con ejercicios de mayor intensidad y señalaron que mantener la actividad física de manera constante podría ser importante.
Aunque los hallazgos son alentadores, los especialistas aclararon que se necesitan más estudios para confirmar los resultados, ya que las diferencias observadas fueron pequeñas.
El estudio abre nuevas perspectivas sobre el papel del ejercicio como apoyo para conservar la movilidad y las funciones cognitivas en personas que viven con esta enfermedad neurodegenerativa.