Enclavado en la región de la Mixteca Alta de Oaxaca, el municipio de Villa Tejúpam de la Unión resguarda uno de los conjuntos religiosos que dan cuenta de la profunda historia colonial de esta zona del estado: el Templo de Santiago Apóstol, una construcción que, además de su valor arquitectónico, conserva en su interior testimonios del arte sacro y de la vida religiosa de los pueblos mixtecos.
El templo comenzó a tomar forma durante la segunda mitad del siglo XVI, bajo la presencia de la orden dominica, que tuvo en este lugar uno de sus puntos de evangelización en la Mixteca Alta. Los registros históricos señalan que el primer párroco se estableció en 1558, mientras que en 1572 los dominicos aceptaron formalmente el convento, consolidando así la importancia religiosa del conjunto.
Su construcción estuvo acompañada por la mano de obra de artesanos mixtecos, quienes trabajaron la piedra caliza para levantar un edificio de grandes dimensiones. El resultado es un templo de planta de cruz latina y una amplia nave, cuya fachada principal destaca por su estilo plateresco y por las dos torres de piedra que la flanquean.
El conjunto conserva también elementos que permiten imaginar la dimensión que tuvo este espacio durante los primeros siglos de la Colonia. Su atrio, delimitado por un muro con almenas, las capillas laterales, los vestigios de una antigua capilla abierta y el área que correspondió al exconvento forman parte de este patrimonio arquitectónico.
Pero la historia del templo no se encuentra únicamente en sus muros. Durante el periodo temprano de la Colonia, en esta parroquia se elaboró el Códice Sierra, un documento de gran relevancia para conocer aspectos de la vida de las comunidades indígenas de la época. El manuscrito, realizado mediante escritura pictográfica y registros contables, permite conocer los gastos relacionados con el templo, así como la adquisición de un órgano y distintos objetos destinados al culto religioso.
En el interior del recinto también permanecen retablos históricos, entre ellos los dedicados a San José y a la Virgen de Guadalupe, acompañados por pinturas de caballete y esculturas estofadas que forman parte del patrimonio artístico que ha sobrevivido al paso de los siglos.
Entre todos estos elementos destaca particularmente un órgano barroco fechado en 1776, instrumento que constituye uno de los testimonios musicales más importantes que conserva el templo. Su permanencia en el lugar permite acercarse a la tradición musical religiosa que acompañó las celebraciones litúrgicas de la época colonial.
Así, el Templo de Santiago Apóstol de Villa Tejúpam de la Unión representa mucho más que un antiguo edificio religioso. Sus piedras, retablos, documentos e instrumentos musicales cuentan parte de la historia de la Mixteca Alta y de la manera en que las tradiciones indígenas y las expresiones introducidas durante la época colonial fueron dando forma a un patrimonio que permanece hasta nuestros días.
Hoy, recorrer este recinto permite encontrarse con distintas capas de la historia de Oaxaca, desde la arquitectura dominica del siglo XVI y el trabajo de los artesanos mixtecos, hasta los testimonios documentales, artísticos y musicales que permanecen resguardados entre sus muros.
