Por Gilaur Gallegos
El camino de Quintana Roo hacia su autonomía es testimonio de determinación histórica y arraigo regional. Su trayectoria institucional inició el 24 de noviembre de 1902, cuando el presidente Porfirio Díaz decretó la creación del Territorio Federal de Quintana Roo, segregando la franja oriental de la península de Yucatán para fortalecer la presencia gubernamental y la administración directa del gobierno central en una zona estratégica.
La estabilidad geopolítica de la región enfrentó un severo revés el 14 de diciembre de 1931, momento en que el presidente Pascual Ortiz Rubio suprimió el territorio y repartió su extensión geográfica entre los estados colindantes de Yucatán y Campeche. Sin embargo, la movilización ciudadana canalizada a través del Comité Pro-Territorio logró revertir esta medida: el 16 de enero de 1935, el presidente Lázaro Cárdenas restituyó de forma oficial su condición de Territorio Federal.
El hito definitivo de esta transformación se alcanzó el 8 de octubre de 1974, cuando se promulgó en el Diario Oficial de la Federación el decreto enviado por el presidente Luis Echeverría que reformó el Artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Con esta enmienda, Quintana Roo dejó de ser una entidad administrada por la Federación para erigirse plenamente como un Estado Libre y Soberano, dotado de autodeterminación, congreso local y una estructura democrática propia dentro de la República Mexicana.
