La alteración de los periodos de lluvia y sequía, derivada de la crisis climática, ya comienza a impactar el desarrollo de las aves al modificar la disponibilidad de insectos, una de sus principales fuentes de alimento durante la crianza de sus polluelos.
Los cambios en las temporadas de precipitación provocan que la proliferación de estos organismos no coincida con los ciclos reproductivos de diversas especies, lo que puede ocasionar desnutrición y aumentar la mortalidad de las crías.
Aunque todavía se requieren estudios de largo plazo para precisar la magnitud de los daños en Chiapas, los cambios en la disponibilidad de alimento y las condiciones de los hábitats representan señales de alerta.
La capital chiapaneca constituye una ruta importante para aves provenientes de Estados Unidos y Canadá, de las cuales alrededor de 70 a 80 especies son migratorias. A su paso, enfrentan riesgos como colisiones contra edificios con ventanales reflectantes y la falta de áreas verdes, flores y alimento para recuperar energía. Este escenario evidencia la necesidad de incorporar criterios de protección de la fauna en el desarrollo urbano, mediante espacios verdes y medidas que reduzcan los riesgos para las aves.
