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La niñez migrante olvidada en la frontera sur.

En el marco de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, la Diócesis de Tapachula lanzó un llamado urgente para visibilizar a las víctimas más vulnerables de la movilidad humana: los niños. La iglesia intensifica su atención en la frontera sur.

 

El mensaje central este año no es solo acompañar, es denunciar lo que viven los menores en la ruta migratoria. A lo largo de la Semana de Migrantes, la Diócesis desplegará talleres, capacitaciones y jornadas de oración.

César Augusto Cañaveral Pérez / Pastoral de Movilidad Humana. “Iniciamos con una procesión en la entrada del puente Caguaján porque para nosotros ese lugar es especial; representa el ingreso de la mayoría de nuestros hermanos migrantes

El responsable de la Pastoral de Movilidad Humana y director del Albergue Diocesano Belén, advirtió que detrás de las cifras hay historias de alto sufrimiento, donde la niñez enfrenta desprotección total en alimentación, salud y educación. Si un adulto sufre en la ruta, un niño sufre el doble.

“Si el adulto sufre, el menor sufre el doble por su misma posición de vulnerabilidad”.

 

La Diócesis insistió en que la frontera sur no puede normalizar la presencia de niños durmiendo en calles, sin escuela y sin atención médica. Por ello, todas las parroquias se unirán en oración, pero también en acciones formativas para dignificar su paso.

“Hoy tendríamos que volver esa mirada hacia la niñez migrante, no solamente en nuestra sociedad inmediata, sino también ante situaciones básicas como la alimentación, la educación y la salud.”

La jornada durante toda semana busca ponerle rostro de niño a la crisis migratoria en Tapachula; a través de la iglesia.