Han transcurrido cinco meses desde aquel 24 de abril en que la vida de la familia Nuriulu cambió por completo. La partida cotidiana de Francisco Javier Nuriulu Suchiapa, de 37 años, quien salió a ganarse la vida vendiendo jocotes, se convirtió en el inicio de una dolorosa espera que hoy mantiene a sus seres queridos sumidos en la incertidumbre, pero unidos por la fe.
La última pista sobre su paradero sitúa a Francisco en las inmediaciones del puente del Río Salado, en el tramo que conecta a las comunidades de Flores Magón y Vicente Guerrero, en el municipio de #VenustianoCarranza, #Chiapas. Aquella jornada del 24 de abril vestía un pantalón azul marino y una playera negra con líneas blancas y letras amarillas. Asimismo, portaba una cadena de acero inoxidable con un dije de cruz, un reloj de acero inoxidable marca Casio, y como seña particular cuenta con una cicatriz en la mano izquierda.
Para su familia, estos cinco meses han sido un ejercicio diario de fortaleza, amor y fe. Hoy apelan al corazón y a la empatía de la sociedad con un angustioso pedido: _«Pedimos de todo corazón a quien tenga cualquier información que ayude o sepa algo, por favor, por amor a Dios, que nos ayude a dar con él. No buscamos culpables, solo queremos encontrarlo»._
Cualquier dato, por muy pequeño que parezca, puede ser de gran importancia y significar una luz de esperanza para devolverle la tranquilidad a un hogar golpeado por la ausencia. Como una promesa que traspasa el tiempo y la distancia, su familia reafirma:
*«Francisco, tu familia te sigue buscando y te esperamos en casa.»*
Les rogamos de corazón que nos ayuden a compartir esta publicación para que su rostro y su historia lleguen a más personas. Si tienes alguna información que permita dar con su paradero, por favor comunícate de inmediato con las autoridades o con sus familiares. Tu solidaridad puede marcar la diferencia.
