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El regalo de la tranquilidad: Por qué septiembre es el Mes del Testamento

Gilaur Gallegos

Hay decisiones en la vida que tomamos por impulso y otras que postergamos por temor. Hablar de la muerte nunca es sencillo; por cultural o por superstición, tendemos a esquivar cualquier conversación que nos confronte con la idea de no estar aquí. Sin embargo, hay un acto de amor y responsabilidad que no puede esperar a que el tiempo se agote: ordenar nuestra voluntad. En México, desde el año 2003, la Secretaría de Gobernación en conjunto con el Colegio Nacional del Notariado Mexicano impulsaron una iniciativa que busca transformar esa postergación en certeza: la campaña nacional Septiembre, Mes del Testamento.

La razón de elegir un mes específico responde a una necesidad social urgente. Durante años, la falta de cultura de la previsión patrimonial ha dejado a miles de familias atrapadas en juicios costosos, disputas desgastantes y fracturas emocionales que empañan el recuerdo de quien ya no está. Un testamento no es un documento reservado para quienes poseen grandes fortunas o complejos imperios inmobiliarios. Un testamento es, en esencia, la manifestación clara de nuestra voluntad sobre lo mucho o poco que hayamos construido con el esfuerzo de nuestro trabajo: una casa, un vehículo, un ahorro o un objeto de valor sentimental.

Durante todo septiembre, las notarías de todo el país suman esfuerzos para derribar las barreras que suelen alejar a los ciudadanos de este trámite. Se reducen los costos hasta en un 50 %, se brindan asesorías jurídicas gratuitas y se extienden los horarios de atención para que el tiempo y el dinero no sean un impedimento. El objetivo central es democratizar el acceso a la certeza legal, recordando que heredar no es repartir cosas, sino regalarnos y regalarle a los nuestros la paz de un futuro sin pleitos.

Rendirle homenaje a la vida también significa cuidar el mañana de quienes más amamos. Hacer un testamento no acelera el final ni atrae la fatalidad; al contrario, es un abrazo a tiempo, un acto de madurez y la forma más noble de decirles a nuestros seres queridos: «los cuido hoy y los cuido siempre». Aprovechar este mes para poner en orden los papeles es asegurar que el esfuerzo de toda una vida quede guardado en las manos correctas.