Ante los retos que implica el uso de dispositivos electrónicos e inteligencia artificial, las escuelas de los tres niveles educativos y las autoridades en la materia deberían desarrollar una pedagogía que oriente a los estudiantes a usar estas nuevas tecnologías, porque ya tienen un efecto en los procesos educativos, consideró Hugo Aboites, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)
Para el especialista en temas educativos, la prohibición debería ser una decisión de emergencia y “es sano hacerlo, pero no como política a mediano plazo”.
Mencionó que en los resultados del reciente Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) sacó a la luz que las nuevas tecnologías, los chatbots y la recopilación de información a través de herramientas con inteligencia artificial “aparece en escena con un peso muy importante en los procesos educativos”.
Planteó que aunque se limite su uso en los entornos escolares, el poder económico que hay detrás de esta industria seguirá presente y va a ser un factor que incida en las políticas educativas.