La piratería y la apropiación de diseños tradicionales representan un riesgo para la permanencia de las artesanías mexicanas, debido a que la falta de comercialización de las piezas elaboradas por comunidades artesanas puede provocar que dejen de producirlas.
Ante este panorama, se busca fortalecer la comercialización directa mediante corredores artesanales que permitan a visitantes conocer talleres y adquirir piezas elaboradas por sus creadores.
Chiapas destaca por su riqueza artesanal, por lo que se promueve el acercamiento con talleres y comunidades productoras, al tiempo que se impulsa una red similar en entidades como Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Zacatecas, Yucatán y Estado de México.
Las acciones también incluyen capacitación para que las y los artesanos conozcan mecanismos para proteger sus diseños, iconografía y formas tradicionales de trabajo, además de vigilancia para evitar casos de apropiación cultural. La intención es involucrar tanto a autoridades como a marcas y consumidores para reducir la comercialización de productos que reproducen elementos culturales sin reconocimiento a sus creadores y favorecer, en cambio, la compra de artesanías directamente en los talleres y comunidades que mantienen vivas estas expresiones.
