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El Día del Historiador y el legado de Miguel León-Portilla

Por: Gilaur Gallegos

Cada 12 de septiembre se conmemora en México el Día del Historiador, una fecha dedicada a reconocer la labor de quienes investigan, preservan y divulgan el pasado para dotar de sentido a nuestro presente. Más allá de la recopilación de datos o la consulta de archivos, la historiografía es una disciplina crítica que nos permite comprender las estructuras sociales, culturales y políticas que fundamentan nuestra identidad.

En el marco de esta conmemoración, resulta fundamental destacar la trayectoria de una de las figuras más eminentes de la intelectualidad mexicana: el doctor Miguel León-Portilla (1926-2019), cuyo trabajo redefinió la manera en que México y el mundo entienden el pensamiento prehispánico.

Historiador, filósofo, antropólogo y lingüista, León-Portilla dedicó su vida al estudio y revalorización de la cultura y la lengua náhuatl. En 1956, con la presentación de su tesis doctoral La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, marcó un hito académico al demostrar con evidencia rigurosa que los pueblos nahuas contaban con una estructura filosófica profunda, abstracta y sistematizada, desmontando las visiones que relegaban su pensamiento a meras nociones míticas.

Tres años después, en 1959, publicó Visión de los vencidos, su obra más difundida a nivel internacional. En ella reunió y tradujo testimonios nahuas sobre la llegada de los españoles y la caída de Tenochtitlan. Al presentar la perspectiva de los pueblos originarios, León-Portilla equilibró el relato histórico y devolvió la voz a quienes habían sido relegados a un segundo plano en la narrativa tradicional de la Conquista.

Su aportación trascendió las aulas universitarias. Como investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), miembro de El Colegio Nacional y condecorado con la Medalla Belisario Domínguez en 1995, impulsó activamente la conservación de las lenguas indígenas contemporáneas y la defensa de sus derechos culturales. Asimismo, en el marco del V Centenario en 1992, promovió el concepto de «Encuentro de dos mundos», término adoptado por instancias internacionales como la UNESCO para replantear la relación entre América y Europa desde una visión multicultural.

El Día del Historiador nos recuerda que examinar el pasado no es un ejercicio de nostalgia, sino un compromiso ético con la verdad y la memoria. El legado de Miguel León-Portilla permanece como un testimonio vivo de cómo la investigación rigurosa y el respeto a nuestras raíces son herramientas indispensables para construir una sociedad más consciente de su historia.