Videojuegos como Roblox, Free Fire y Fortnite están siendo utilizados por delincuentes para ganarse la confianza de menores y obtener información que podría facilitar un secuestro.
El contacto comienza en salas públicas, con conversaciones aparentemente inocentes sobre personajes, niveles o partidas. Poco a poco, los agresores buscan conocer los horarios de los padres, la rutina familiar y hasta la ubicación de la vivienda.
Después llega el engaño: ofrecen tarjetas de regalo, recargas o “diamantes” para convencer al menor de continuar la conversación y, en algunos casos, salir de casa para recoger el supuesto premio.
Ante este riesgo, especialistas recomiendan a los padres hablar con sus hijos sobre los peligros de interactuar con desconocidos, activar los controles parentales y limitar los chats de voz y texto.
También es fundamental enseñarles a no compartir direcciones, fotografías ni información familiar, y dejar claro que ningún regalo virtual justifica salir solos de casa.
