Productores de mango del Soconusco entraron en la fase más crítica del ciclo productivo: la inducción temprana de floración para conquistar los mercados de Estados Unidos y Canadá cuando los precios son más altos. Tras concluir la cosecha y realizar poda y preparación de suelo, agricultores aplican tratamientos de maduración de hoja. El objetivo es salir antes al extranjero y aprovechar la ventana comercial.
Ángel Gutiérrez, Productor de mango de Tapachula.
“El incentivo de madurar las hojas y sacar la flor antes de tiempo es salir al mercado internacional cuando la demanda es alta y los precios justifican el trabajo técnico”.

Explicó que este año las condiciones climáticas han sido favorables. A diferencia de la temporada pasada, donde lluvias torrenciales mermaron los huertos adelantados, ahora la moderación de precipitaciones mantiene estables los índices de floración inducida.
“La floración natural te deja hasta 500 rejas por hectárea con 30% de ganancia. Con la inducida baja a 250 o 300 rejas, pero la reja se paga entre 2 mil y 3 mil pesos en Estados Unidos y Canadá. Ahí se compensa la baja de volumen”
Mientras la floración natural produce hasta 500 rejas de 20, 28 y 30 kilos por hectárea, la inducida reduce el tonelaje pero triplica el precio.
“Los costos de mano de obra ya van de 20 a 30 mil pesos por hectárea solo en tareas operativas. A eso súmale los asaltos y extorsiones cuando llevamos la fruta a las empacadoras. Es un riesgo constante”.
Las utilidades que en temporadas buenas eran de 120 a 180 mil pesos netos por hectárea hoy se recortan por costos. A través de la asociación de productores, reciben capacitación y asesoría para cumplir normas de exportación.
