El mundo digital se ha convertido en la realidad de muchos niños y adolescentes. La interacción diaria a través de Internet y redes sociales forma parte de la comunicación con sus círculos cercanos, desde escribirse con amigos fuera del horario escolar hasta publicar historias de sus actividades cotidianas.
Por ello, prohibir por completo el uso de estos dispositivos y tecnologías es limitar sus derechos a la información, privacidad y expresión, coinciden especialistas, profesores y padres de familia.
Nancy Ramírez Hernández, directora nacional de incidencia política y temas globales de la organización Save the Children, consideró que toda discusión sobre los entornos digitales debe partir de un enfoque de derechos de la infancia, y no reducirse a estar en favor o en contra de las redes sociales y de los teléfonos celulares, ni dejar la responsabilidad en un sólo actor.
Si bien destacó que ningún país posee aún una respuesta con “evidencia clara” de qué debería hacerse, se debe empezar con transformar los espacios virtuales donde los niños están interactuando, para que se conviertan en entornos digitales seguros y apropiados para su edad.
“No podemos pensar que los únicos responsables son las familias, la comunidad educativa o los niños; necesitamos la responsabilidad de los múltiples actores que están involucrados en el tema, entre ellos el rol que deben jugar finalmente las plataformas y el sector privado”, indicó.