El sargazo alcanzó niveles históricos en las costas del Caribe mexicano, una situación que especialistas de la UNAM consideran una de las mayores crisis ambientales de la región, con impactos que van desde el turismo hasta la salud y los ecosistemas.
La investigadora Rosa Elisa Rodríguez Martínez señaló que durante mayo, junio y julio se registraron arribos extremos de esta macroalga, pese a los trabajos de contención y limpieza. Explicó que las barreras pueden ser hasta 85 o 90 por ciento efectivas, pero requieren embarcaciones, maquinaria y una estrategia integral para retirar el sargazo acumulado.
El costo también representa un desafío. Las estimaciones apuntan a cerca de un millón de dólares por kilómetro de costa al año para su limpieza y mantenimiento. Ante esta situación, se anunció una inversión de 2 mil millones de pesos para atender la problemática.
Además, el sargazo puede acumular contaminantes como arsénico, plomo, mercurio y microplásticos. Su descomposición también genera sustancias que podrían afectar el acuífero y representar riesgos para la población.
Especialistas plantean reforzar el monitoreo satelital, priorizar zonas turísticas, ecológicas y comunidades vulnerables, así como establecer sitios adecuados para su disposición.