A partir de este martes 4 de agosto, comprar refrescos, aguas purificadas y bebidas saborizadas será más caro en todo México. El ajuste en los precios va de uno a cinco pesos, dependiendo de la presentación, y ya comenzó a reflejarse en tiendas y supermercados del país.
El aumento alcanza tanto envases individuales como familiares. Aunque no se dio a conocer una lista detallada por producto, las presentaciones más grandes serían las que registren los mayores incrementos, mientras que las pequeñas subirán entre uno y dos pesos.
La empresa explicó que esta medida responde al incremento en los costos de producción, como el precio del azúcar, el aluminio, el plástico PET y la logística, además del impacto que ha dejado la inflación en los últimos años.
Sin embargo, el anuncio también reaviva el debate sobre el consumo de estas bebidas en México. Especialistas en salud recuerdan que el país se mantiene entre los primeros lugares en obesidad y diabetes, mientras que organizaciones sociales cuestionan el uso del agua por parte de la industria en regiones donde el acceso al líquido es limitado, lo que hace que muchas familias recurran al refresco como parte de su consumo cotidiano.
Aunque el aumento parezca pequeño, especialistas advierten que, para quienes compran estas bebidas todos los días, el gasto mensual puede incrementarse de forma importante, sobre todo en hogares de ingresos medios y bajos.
Ante este panorama, expertos en finanzas personales recomiendan comparar precios entre distintos establecimientos y revisar los hábitos de consumo. Por su parte, organizaciones de salud insisten en optar con mayor frecuencia por agua natural o bebidas sin azúcar, una alternativa que beneficia tanto al bolsillo como a la salud.