Un incendio forestal de gran magnitud en la región de Gironda, al suroeste de Francia, provocó una emergencia ambiental y económica, con miles de personas evacuadas, daños materiales y una fuerte caída en la actividad turística.
Las llamas han consumido alrededor de 42 mil hectáreas y obligaron a evacuar a más de 200 mil habitantes de distintas localidades. Hasta ahora, cientos de viviendas han quedado destruidas y miles de personas permanecen fuera de sus hogares mientras continúan las labores para controlar el fuego.
El impacto también alcanzó al sector turístico. Autoridades regionales estiman pérdidas cercanas a los 45 millones de euros en una semana, debido a cancelaciones y una reducción importante en la llegada de visitantes durante agosto, uno de los meses más importantes para la economía local.
La situación generó diferencias entre autoridades, luego de que una funcionaria pidiera a los turistas evitar la zona mientras el incendio estuviera activo, mientras que el Ministerio de Turismo llamó a mantener los planes de viaje hacia áreas que no resultaron afectadas.
Más de mil 500 bomberos, elementos militares y aeronaves trabajan para contener las llamas, en medio de una ola de calor con temperaturas superiores a los 40 grados que mantiene a Francia en alerta por nuevos incendios.