Miles de árboles de Navidad que alguna vez fueron utilizados como decoración ahora cumplen una nueva función: proteger las costas de Estados Unidos frente al avance del mar y la erosión.
Desde la década de 1990, un programa ambiental en Luisiana y Alabama reutiliza pinos naturales para restaurar humedales dañados y fortalecer las barreras naturales contra huracanes y el aumento del nivel del mar.
Cada año, los árboles son recolectados después de las fiestas y trasladados a zonas costeras vulnerables. En regiones cercanas a Nueva Orleans, incluso son transportados por helicópteros de la Guardia Nacional de Luisiana para colocarlos en áreas estratégicas de los humedales.
Una vez dentro del agua, las ramas de los pinos funcionan como barreras que disminuyen la fuerza de las olas y ayudan a retener sedimentos. Con el paso del tiempo, estos materiales permiten la formación de nuevo suelo y favorecen el crecimiento de plantas propias de las marismas.
El proyecto ha permitido reutilizar millones de árboles y recuperar zonas equivalentes a cientos de campos deportivos. Los especialistas destacan que esta estrategia contribuye a restaurar ecosistemas clave y a reducir el impacto del cambio climático en las comunidades costeras.
