Más de 11 mil almas asistentes al auditorio Guelaguetza vivieron la gran fiesta de las y los oaxaqueños en su octava del lunes del Cerro donde 16 delegaciones de las 8 regiones de Oaxaca dieron muestra de la riqueza cultural con la que cuenta.
La fiesta inició con la entrada de la Diosa Centeólt o Diosa del Maíz, la máxima deidad, representada por Enid Azucena Torres Agustiniano quien dio la bienvenida a los visitantes locales, nacionales y extranjeros e invitó a no solo apreciar una función más de la Guelaguetza sino también a vivirla, sentirla en la piel y dejarse llevar por las emociones que provoca.
Tras la intervención de la Diosa Centéolt, las chirimias y tambores se hicieron presentes para dar paso a las Chinas oaxaqueñas de Casilda que interpretaron el tradicional jarabe del valle; le siguió la región de la Costa con la delegación de Santa María Huazolotitlan con sus rituales, sones y chilenas.
No podía faltar la región del Istmo de Tehuantepec que en la octava de la Guelaguetza fue representada por la delegación de El Espinal con la celebración del Sábado de gloria y Matías Romero Avendaño con las festividades en honor a Santa María Apóstol.
El ambiente de fiesta se mantuvo vivo con la presencia de la Sierra Sur y la delegación de Miahuatlán de Porfirio Díaz con sus sones y jarabes miahuatecos, pero también una muestra de sincronización al bailar la dio la delegación de Villa Hidalgo Yalalag.
Santiago Jocotepec, de la región de la Cuenca del Papaloapan, arrancó los aplausos y la Costa demostró su destreza con los diablos de Santiago Llano Grande y la picardía de sus versos con la delegación de Santiago Jamiltepec.
El gran cierre de la fiesta cultura lo hizo la delegación de Tuxtepec con su inigualable Flor de Piña, una de las delegaciones más ovacionadas y esperadas en cada presentación de la Guelaguetza.
