A nueve meses del histórico robo de joyas de la Corona francesa, el Museo del Louvre reabrió al público la Galería Apolo, una de sus salas más emblemáticas, aunque con importantes cambios tras el ataque que expuso fallas de seguridad en el recinto.
La galería, donde ocurrió el hurto el pasado 19 de octubre, ya no exhibirá por ahora las piezas de alto valor que fueron sustraídas ni otros objetos considerados vulnerables. En su lugar, el museo busca destacar los detalles arquitectónicos, pinturas y decoraciones que forman parte del patrimonio del lugar.
El robo fue realizado por un grupo de cuatro personas que ingresó desde la fachada cercana al río Sena y logró sustraer ocho piezas, entre ellas collares, tiaras y broches con piedras preciosas, con un valor estimado de 88 millones de euros. La corona de la emperatriz Eugenia fue recuperada tras quedar abandonada durante la huida y continúa en proceso de restauración.
Tras el incidente, el Louvre implementó nuevas medidas de protección, como mayor vigilancia, mejoras en sus sistemas de seguridad y modificaciones en los accesos. En el futuro, las joyas recuperadas serán trasladadas a un espacio especial de máxima seguridad dentro del museo.
La reapertura forma parte de una nueva etapa para el Louvre, que busca modernizar sus instalaciones y reforzar la protección de sus millones de visitantes y de las piezas históricas que resguarda.