Con 940 millones de adultos y 170 millones de niños y adolescentes con obesidad en el mundo, las acciones contra esta pandemia entraron a una nueva era por estrategias integrales para hacerle frente y por los resultados que tienen países de altos ingresos, en los cuales ya existe evidencia de que es posible revertir la enfermedad, afirmó Luz María de Regil, mexicana y directora de Nutrición de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Señaló que la tendencia de la obesidad en esas naciones se ha estabilizado, es decir, dejó de aumentar la cantidad de personas que viven con este problema, debido a políticas efectivas que cuentan con suficientes recursos económicos para su aplicación. Eso no ocurre en países de bajos y medianos ingresos.
Durante la inauguración del Congreso Internacional de Obesidad, que por primera vez se realiza en México, el secretario de Salud, David Kershenobich, reconoció que puede haber muchos programas para combatir la obesidad, pero el reto está en llevarlos a la práctica, así como reconocer las diferencias poblacionales que requieren medidas específicas.
Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que la obesidad es una enfermedad, el funcionario dijo que se le debe considerar un problema metabólico. De esa manera el plan de aceleración propuesto por el organismo sanitario para frenar la obesidad tendrá mejores resultados.