La historia de Narda, una joven de 26 años originaria de Coatzacoalcos, Veracruz, es un ejemplo de resiliencia e inclusión. Tras perder una extremidad a causa de un osteocondroma, un tumor óseo, llegó a una ortopedia en Tuxtla Gutiérrez como paciente en busca de una prótesis. Hoy, además de haber recuperado su movilidad, forma parte del equipo de trabajo del lugar, donde brinda terapias de marcha y acompaña a otros pacientes en su proceso de adaptación.
Narda explicó que el camino para aprender a utilizar una prótesis no es inmediato, sino un proceso que requiere paciencia, disciplina y constancia. Actualmente utiliza una prótesis de succión directa con rodilla protésica, la cual le permite desarrollar una marcha más natural. Señaló que su experiencia personal le ha permitido comprender mejor las dificultades que enfrentan quienes atraviesan por una amputación, convirtiéndose en un apoyo cercano para los nuevos usuarios.
Por su parte, el técnico ortoprotesista David Ruiz Escobar, destacó que la empresa mantiene una política de inclusión laboral, brindando oportunidades a personas con discapacidad. Explicó que Narda llegó inicialmente como paciente y, tras responder a una convocatoria interna, presentó las evaluaciones necesarias para integrarse al equipo, donde hoy desempeña un papel fundamental en la rehabilitación de otros pacientes.
Ruiz Escobar resaltó que recibir terapia de marcha por parte de una persona que también utiliza una prótesis genera confianza y motivación en los pacientes, ya que encuentran en ella un ejemplo de superación.
