Con la voz quebrada y un nudo en la garganta, Jorge Luis Valdes Duarte, cubano de 66 años, relata su historia desde la Frontera Sur. Tras vivir 17 años en Estados Unidos, fue detenido por ICE y deportado a México el 28 de enero, sin dinero, papeles ni aviso previo. “Lo llevaron como si fuera un niño chiquito en pañales”. Dejó en Arizona a su esposa, dos hijos ciudadanos, y un pequeño negocio abandonado.
Ahora, en Tapachula, enfrenta el hambre, la falta de empleo y un limbo migratorio que comparten miles. Su caso no es aislado: según Human Rights Watch, entre enero de 2025 y marzo de 2026, EE.UU. deportó a México a 12,977 personas de terceros países. De ellas, 4,353 eran cubanas, el grupo más numeroso. Muchos, como Jorge Luis, vivieron décadas el sueño americano y hoy están “abandonados a su suerte, sin acceso a vivienda ni atención médica”.
Jorge Luis Val Duarte, escritor y migrante deportado
“Llevaba 17 años en Estados Unidos. Tenía mi negocio, mi familia. Me deportaron sin decirme tal día, sin prepararme. Llegué aquí sin nada. Hay días que no tengo para comer, y sin papeles es muy difícil encontrar trabajo”.

Pero Jorge Luis no solo sobrevive: escribe como si las palabras que teje en su cuaderno fueran su alimento. Tiene 32 novelas listas para edición y una colección de 4 cuentos publicadas en Amazon. Su obra mezcla western mexicano-americano, fábulas y relatos de migración. Busca ayuda para publicar y aportar a la cultura mexicana.
“Quiero triunfar aquí y dar consejos, porque este proceso hace que uno recapacite y quiera ayudar a otros. Tengo ‘Cuento para contar’ volumen uno, dos y tres, y ‘Animalitos muy muy humanos’. También novelas de western mexicano y una que se llama ‘Trampas del amor’, ya terminada. Quiero encontrar a alguien que me guíe para aportar a la cultura mexicana”.
Su novela más reciente narra la historia de una joven nicaragüense que, tras un accidente con un doctor en Tapachula, queda atrapada entre un amor platónico y el rechazo. Jorge Luis plasma en sus libros las reflexiones de una vida marcada por la migración. Denunció que la política migratoria en Estados Unidos viola derechos humanos sistemáticamente.
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El informe de HRW confirma el patrón: muchos cubanos deportados son mayores de 60 años, con décadas en Estados Unidos, algunos llegados en el éxodo del Mariel de 1980. Fueron detenidos en citas de ICE, en sus casas o trabajos, y expulsados a México sin pertenencias. Aquí enfrentan un “limbo legal” porque Cuba no los recibe y México no ofrece vías efectivas de residencia.
“Nos encerraron en condiciones inhumanas en Alcatraz. Voy a escribirlo con nombres y apellidos. Pensamos que Estados Unidos es lo más bonito del mundo, pero donde más se violan los derechos humanos es allá. Me gustaría que alguien de la televisión viera mi capacidad. Quiero ayudar a los latinos en Tapachula, porque realmente lo necesitan”.
Mientras busca editor y regularizar su estancia, Jorge Luis duerme donde puede. Como él, 4,353 cubanos fueron enviados a México en 15 meses, muchos sin apoyo institucional. Él resiste con 32 manuscritos bajo el brazo y la esperanza de que sus letras le abran una puerta en la tierra que lo recibió sin avisar.
