Francia enfrenta una grave emergencia por la intensa ola de calor que azota al país, la cual ha provocado un aumento de alrededor de 1,000 fallecimientos en los últimos días, de acuerdo con la agencia nacional de salud pública. Las autoridades señalan que la mortalidad se elevó entre el martes y el jueves, en pleno pico de la canícula, mientras los decesos en domicilios aumentaron cerca de un 40%, aunque las cifras siguen siendo preliminares.
Además de este incremento en la mortalidad general, el país reporta al menos 40 muertes por ahogamiento desde el 18 de junio, muchas de ellas de jóvenes que buscaron refrescarse en ríos y lagos. También se registraron casos de niños y adultos mayores fallecidos en vehículos y viviendas expuestas a temperaturas extremas.
La crisis ha obligado al gobierno a activar el plan sanitario Orsan 2 y a reforzar la atención en hospitales, ante el riesgo para poblaciones vulnerables. Las altas temperaturas, que han superado los 40 grados en varias regiones, también provocaron el cierre temporal de la Torre Eiffel y del Museo del Louvre.
Con alertas rojas activas en gran parte del país y una de las noches más cálidas registradas desde 1947, las autoridades mantienen la vigilancia ante un fenómeno que podría extenderse y agravarse en los próximos días.