China registró un fuerte crecimiento en sus exportaciones durante mayo de 2026, impulsado principalmente por la creciente demanda internacional de productos relacionados con la inteligencia artificial. De acuerdo con datos oficiales, las exportaciones aumentaron 19.4% respecto al mismo mes del año anterior, una cifra muy superior a la esperada por los analistas. Los productos que más contribuyeron a este resultado fueron los semiconductores, circuitos integrados, equipos para procesamiento de datos, automóviles eléctricos y otros bienes de alta tecnología, sectores que actualmente viven un auge por el desarrollo acelerado de la IA en todo el mundo. Además, las importaciones también crecieron 27.4%, reflejando una mayor actividad industrial y comercial.
Uno de los factores que explica este crecimiento es la enorme inversión que empresas y gobiernos están realizando en infraestructura para inteligencia artificial. La construcción de nuevos centros de datos y el desarrollo de modelos avanzados de IA han disparado la demanda de chips especializados, servidores y componentes electrónicos, un mercado en el que China continúa siendo uno de los principales fabricantes del mundo. Tan solo las exportaciones de circuitos integrados aumentaron 111%, mientras que los equipos automáticos para procesamiento de datos crecieron 66.1% durante mayo. Esta tendencia confirma que la inteligencia artificial ya no solo representa una revolución tecnológica, sino también un motor económico que está transformando el comercio internacional.
Sin embargo, los especialistas advierten que este buen desempeño no significa que toda la economía china atraviese un momento positivo. Mientras las exportaciones y la producción industrial mantienen un ritmo sólido gracias al sector tecnológico, el consumo interno continúa mostrando señales de debilidad. De hecho, las ventas minoristas registraron una caída durante mayo y sectores como el inmobiliario y el consumo de bienes tradicionales siguen enfrentando dificultades. Esto refleja una economía dividida en dos velocidades: por un lado, industrias altamente tecnológicas impulsadas por la inteligencia artificial y la innovación; por otro, un mercado interno que todavía enfrenta retos para recuperar plenamente la confianza de consumidores e inversionistas.
