El cacao fino de aroma de la región del Soconusco consolida su presencia en mercados de Bélgica y Francia gracias a sus cualidades organolépticas, suelos volcánicos y manejo bajo sistemas agroecológicos, aunque productores advierten que México debe diferenciar su variedad criolla en bolsas internacionales para lograr precios justos.
José Caballero, representante legal del Centro Agroecológico San Francisco de Asís (CASFA), señaló que artesanos chocolateros de Bélgica y Francia ya visitaron parcelas en Chiapas para conocer el cultivo de cacao Mocaya, proyecto rescatado hace más de 20 años.
“Hemos tenido llamados de artesanos del chocolate en Europa, principalmente de Bélgica y Francia. Ya vinieron a nuestras instalaciones, vivieron el cultivo del cacao Mocaya. Los suelos volcánicos nos ayudan a fortalecer esas cualidades y por eso tenemos presencia en Bélgica, Japón, Kobe, Nantes y París”.
José Caballero, Repte. Legal CASFA.
Actualmente, el Grupo Casfa consolida entre 50 y 100 toneladas anuales de cacao fermentado fino de aroma con destino a Europa, gracias a las propiedades diferenciales del suelo de la región.
El especialista destacó que el cacao chiapaneco se cotiza mínimo al doble del precio de bolsa por sus propiedades diferenciales en mantecas y aroma, y que el paladar europeo ya reconoce esa calidad.
“El paladar europeo ya se adaptó a ese sabor y a esos precios. Saben que un cacao mexicano chiapaneco tiene una diferenciación especial. Ellos pueden obtener cacao africano a un dólar el kilo, nosotros lo consolidamos dos o tres veces el precio de bolsa”.

Aseguró que existe una demanda creciente, sin embargo, los productores de cacao del Soconusco deben cumplir con los estándares de calidad que exige el mercado europeo y en consecuencia genera mejores dividendos.
La red de productores de Casfa, agremia a cerca de 450 productores, quienes organizados producen cacao con calidad excepcional cotizado en el mercado internacional.
