Antes de la invención de los fósforos, encender fuego era una tarea mucho más complicada que requería piedras, metales o brasas conservadas durante largos periodos.
Los fósforos modernos comenzaron a desarrollarse durante el siglo XIX, cuando científicos europeos buscaron métodos más prácticos para producir fuego de manera rápida y segura.
Con el tiempo, los materiales utilizados fueron mejorando hasta dar origen a los fósforos de seguridad que conocemos actualmente.
Aunque hoy existen encendedores y dispositivos eléctricos, los fósforos siguen siendo una herramienta útil en hogares, campamentos y emergencias.
