En la sesión ordinaria de Cabildo realizada en el salón “Rosa Torre González”, el regidor Diego Carrera presentó tres iniciativas diseñadas para que la capital del Estado crezca con objetivos claros, sustentables y sin improvisaciones ante la crisis climática e inmobiliaria que atraviesa el municipio.
El edil recordó que las lluvias registradas hace unas semanas inundaron cientos de colonias, afectaron más de 200 calles y provocaron filtraciones en 40 escuelas justo antes del cierre del ciclo escolar. Advirtió que, históricamente, las administraciones municipales han respondido de la misma manera: con brigadas, operativos y recorridos cuando el agua ya entró a las casas.
“Ese trabajo de emergencia fue necesario, pero es insuficiente si no está acompañado de una reforma normativa que cambie cómo la ciudad construye, protege su suelo kárstico y cuida su acuífero. No podemos seguir esperando la contingencia para actuar. Eso no es gestión; es negligencia institucional que se repite cada temporada de lluvias”, expresó de forma tajante.
Carrera explicó que el crecimiento desordenado ha sellado el suelo de Mérida con cemento, impidiendo la infiltración natural del agua hacia el subsuelo, el cual, representa la única fuente de agua potable de la ciudad.
Asimismo, alertó de la grave crisis de contaminación: el 21% del municipio se encuentra en zona de muy alto riesgo de inundación y se sigue construyendo ahí. A esto se suma que el 98% de las aguas residuales en Yucatán regresan al subsuelo sin tratamiento debido a sumideros, fosas mal construidas y giros comerciales sin control. Citó estudios de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y señaló que el reglamento actual data de 1994. “Son 32 años sin una reforma de fondo; es demasiado tiempo ignorando el problema”, acotó.
Para poner fin a este rezago, el regidor propuso un paquete de reformas estructurales:
-Reforma al Reglamento de Construcciones: Obligar a que cada predio nuevo absorba su propia lluvia mediante sistemas de captación pluvial, superficies permeables y jardines de lluvia. Además, prohibir que cualquier fraccionamiento en zona de alto riesgo reciba autorización sin un plan de mitigación ejecutado, no solo prometido.
-Reforma al Reglamento de la Prevención y Control de la Contaminación del Agua: Prohibir el vertido directo para giros de alto impacto, exigir fosas sépticas alineadas a la norma oficial, implementar un monitoreo público y transparente de la calidad del agua y aplicar sanciones severas que incluyan la clausura.
-Reforma al Reglamento de la Protección del Acuífero y el Control de las Descargas al Subsuelo: Crear un inventario georreferenciado de las cavidades de la ciudad, establecer un padrón de operadores, designar un representante municipal ante la Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes y decretar la prohibición expresa de rellenar o sellar cavidades naturales.
Diego Carrera enfatizó que los cenotes y cuevas son el drenaje natural del suelo kárstico yucateco y que al ser saturados o destruidos, el agua brota e inunda las colonias del sur y poniente de la ciudad.
“Las brigadas sacan el agua, pero no resuelven por qué entra. No se trata de frenar el desarrollo de la ciudad, sino de garantizar que crezca de forma inteligente, con objetivos claros y sin improvisaciones”, concluyó.
