La Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez hizo un llamado a colocar la dignidad humana por encima de cualquier consideración burocrática, económica o de seguridad pública, al advertir sobre la grave situación que enfrentan miles de personas migrantes y refugiadas que transitan por Chiapas.
A través de un comunicado dominical, el arzobispo de Tuxtla, monseñor José Francisco González González, recordó que Chiapas es puerta de entrada y corredor obligado para personas que huyen de sus países de origen debido a la violencia, la persecución y el hambre, por lo que pidió no reducir esta realidad a cifras o estadísticas.
“Los migrantes y refugiados no son cifras estadísticas; son personas, son familias, son rostros de Cristo que sufren en el camino”, expresó el prelado, al señalar que las parroquias y centros de atención de la Iglesia mantendrán abiertas sus puertas para brindar consuelo, alimento y espacios seguros a quienes recorren el estado en condiciones de vulnerabilidad.
El arzobispo informó además que participó en el III Encuentro de Obispos y Agentes de Pastoral de la Movilidad Humana de las diócesis de la frontera México-Guatemala, celebrado en la Ciudad de Guatemala, donde se analizaron las complejas condiciones que enfrentan las personas migrantes y solicitantes de asilo en la región.
Durante ese encuentro, explicó, se denunció que grupos criminales han encontrado en el flujo migratorio una actividad altamente lucrativa, mediante secuestros, extorsiones, trata de personas, agresiones e incluso el reclutamiento forzado de migrantes. Asimismo, lamentó la limitada o nula actuación de instituciones del Estado y de organismos internacionales para garantizar el derecho a la protección internacional.
También se abordó la situación de las personas deportadas y retornadas de manera forzada desde Estados Unidos, quienes, afirmó, son víctimas de políticas migratorias de expulsión que las dejan en condiciones de abandono en ciudades fronterizas.
Monseñor José Francisco González González destacó que, frente a este panorama, las iglesias de ambos lados de la frontera han asumido un compromiso conjunto para fortalecer la coordinación y el acompañamiento a quienes se encuentran en movilidad humana.
