• Ale Gutiérrez reconoció la labor de quienes han dedicado su vida a transformar historias.
• El Gobierno Municipal impulsa acciones para fortalecer la protección y el desarrollo integral de las juventudes.
León, Guanajuato. Hay lugares que trascienden los años porque están construidos sobre los valores más poderosos: el amor, la solidaridad y la esperanza.
Desde hace 110 años, la Casa Hogar San Antonio ha sido mucho más que un refugio; se ha convertido en un hogar donde miles de niñas, niños y adolescentes han encontrado protección, acompañamiento y una nueva oportunidad para salir adelante.
Durante la conmemoración de este aniversario, Ale Gutiérrez, presidenta municipal, reconoció el trabajo de quienes forman parte de esta comunidad y han dedicado su vida a cuidar, orientar y acompañar a las infancias que más lo necesitan.
“Gracias por su buen corazón, gracias por dejar huella en la historia de León porque no hay mejor huella en la historia que transformar y mejorar la vida de un niño y una niña, no tenemos con qué pagarles lo que ustedes hacen y lo más bonito es cuando ustedes inspiran”, expresó.
Como parte del compromiso de la administración municipal con el bienestar de niñas, niños y adolescentes, se impulsa en coordinación con la PAPNNA el programa Vidas Independientes, una estrategia que brinda herramientas para la vida adulta a jóvenes que están por cumplir la mayoría de edad.
El papel que toma el Gobierno Municipal es brindarles todas las facilidades para el comienzo de su vida como adultos; entre ello, ofrecerles un espacio de alojamiento por determinado tiempo, víveres como despensas, apoyos de transporte y becas para que puedan seguir estudiando o, en su caso, el respaldo para que inicien su vida laboral.
María del Socorro Pulido, madre de Casa Hogar San Antonio, recordó que esta institución nació en 1916 como respuesta a una necesidad social derivada de una epidemia que dejó a numerosos niños en situación de vulnerabilidad, y destacó que durante más de un siglo la sociedad leonesa ha mantenido vivo el compromiso de protegerlos y acompañarlos.
“Es importante, creo que esto fue a través de una necesidad de la sociedad de aquí de León, Guanajuato en 1916 a través de una peste que hubo en ese tiempo. Son 110 años que se ha dado la mano y se ha tendido a estos niños desamparados”, relató.
“Esta casa es una casa que restaura esos corazones heridos, esos corazoncitos que están un poquito destrozados”, agregó.
Además, como muestra de gratitud por una vida dedicada al servicio de los demás, Ale Gutiérrez entregó un reconocimiento a María del Socorro Pulido, conocida cariñosamente como la Madre Coco, por su incansable labor al frente de la Casa Hogar San Antonio y por ser guía, apoyo y esperanza para generaciones de niñas, niños y adolescentes.
Por su parte, María Teresa Palomino Ramos, procuradora de la Procuraduría Estatal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PEPNNA), resaltó la importancia de las instituciones que trabajan todos los días para garantizar entornos seguros y dignos para las infancias.
“Las instituciones como Casa Hogar San Antonio constituyen un pilar fundamental en el sistema de protección para niños, niñas y adolescentes al ofrecer atención integral, continuidad en el cuidado y condiciones que privilegien la dignidad de las personas menores de edad”, afirmó.
A 110 años de su fundación, la Casa Hogar San Antonio continúa siendo un símbolo de amor y esperanza para León. Su legado demuestra que cuando sociedad e instituciones trabajan unidas, es posible transformar vidas y construir un futuro con más oportunidades para quienes más lo necesitan.
