En el marco del Día Nacional de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), especialistas, integrantes de la comunidad sorda y familiares coincidieron en que Oaxaca aún enfrenta importantes desafíos para garantizar el acceso a la enseñanza de esta lengua, debido a la escasez de espacios de formación, materiales pedagógicos y personal capacitado.
A pesar de que la Lengua de Señas Mexicana fue reconocida oficialmente como una lengua nacional desde 2005, en la entidad continúan siendo limitadas las opciones para que personas sordas, familiares y ciudadanos interesados puedan aprenderla de manera formal y continua.
La falta de centros especializados y programas educativos permanentes dificulta la inclusión plena de la comunidad sorda en distintos ámbitos de la vida social, educativa y laboral. Esta situación también representa un reto para las familias que buscan establecer una comunicación efectiva con sus hijos o familiares con discapacidad auditiva.
Sin embargo, en medio de estas limitaciones, ha surgido un creciente interés por parte de madres y padres de familia que buscan aprender la LSM como una herramienta para fortalecer la convivencia y el desarrollo de sus hijos. Diversos talleres y cursos que se ofrecen de manera ocasional suelen registrar una alta demanda, principalmente de familiares que desean reducir las barreras de comunicación dentro del hogar.
Promotores de la inclusión señalaron que este interés refleja una mayor conciencia sobre la importancia de la Lengua de Señas Mexicana no sólo como un medio de comunicación, sino también como un elemento fundamental para el ejercicio de derechos y la integración social de las personas sordas.
Indicaron que ampliar la oferta educativa, crear más espacios de aprendizaje y formar intérpretes y docentes especializados son acciones necesarias para responder a la creciente demanda y garantizar una inclusión efectiva en Oaxaca.
