Una niña de tres años perdió la vida luego de resultar gravemente herida cuando un castillo inflable fue levantado y desplazado por fuertes ráfagas de viento durante una celebración en un parque de Montreal, Canadá.
El incidente ocurrió el pasado 31 de mayo en el parque Ouellet, en el distrito de LaSalle, al suroeste de la ciudad, donde se realizaba una fiesta comunitaria organizada por una iglesia.
De acuerdo con los servicios de emergencia, las ráfagas alcanzaron velocidades de hasta 50 kilómetros por hora, lo que provocó que tanto un castillo inflable como una carpa fueran arrastrados por el viento, dejando como saldo once personas lesionadas, entre ellas varios menores de edad.
Seis de los afectados tuvieron que ser trasladados a hospitales de la zona, mientras que la menor de tres años falleció a consecuencia de las heridas sufridas tras ser proyectada por la estructura inflable.
Autoridades locales mantienen una investigación para determinar las condiciones en que se encontraba instalado el juego, mientras especialistas señalan que estos equipos requieren medidas estrictas de seguridad y no deben operar cuando las condiciones meteorológicas representan riesgo.
El caso ha reavivado el debate sobre la regulación y supervisión de inflables en eventos públicos, así como la importancia de suspender su uso ante alertas de viento.
