Las autoridades sanitarias de Estados Unidos confirmaron la detección del primer caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en Texas en varias décadas, encendiendo las alertas en el sector ganadero y entre las autoridades de sanidad animal.
El caso fue identificado en un becerro de tres semanas de edad en el condado de Zavala, al sur de Texas, cerca de la frontera con México. La confirmación fue realizada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, que activó de inmediato protocolos de contención y vigilancia para evitar la propagación de la plaga.
El gusano barrenador es la larva de una mosca parásita que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Una vez que las larvas eclosionan, se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones graves que pueden resultar mortales si no se tratan a tiempo.
Tras la detección, las autoridades establecieron zonas de cuarentena alrededor del área afectada, restringieron el movimiento de animales susceptibles y comenzaron la liberación de moscas estériles, una estrategia que fue clave para erradicar la plaga de Estados Unidos durante el siglo pasado.
Funcionarios federales señalaron que, hasta el momento, se trata de un caso aislado y no existe riesgo para la seguridad alimentaria ni para el consumo de carne. Sin embargo, advirtieron que el gusano barrenador representa una amenaza significativa para la ganadería, la fauna silvestre y las mascotas.