Especialistas de distintos ámbitos compartieron ideas para enfrentar los desafíos contemporáneos desde la educación, la tecnología, la comunicación, la salud mental y la justicia social
La jornada reunió reflexiones sobre inteligencia artificial, desinformación, identidad, bienestar emocional, vínculos humanos e inclusión
¿Qué significa seguir siendo humanos en una época marcada por la inteligencia artificial, la hiperconectividad, la desinformación, la violencia y la incertidumbre? Esa fue una pregunta de fondo que atravesó TEDx IBERO, una jornada en la que especialistas de distintas disciplinas invitaron a detenerse, reflexionar y mirar de nuevo algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Desde la educación y la tecnología hasta la salud mental, la inclusión, la identidad y el cuidado de las demás personas, las charlas coincidieron en una idea común: frente a un mundo que cambia a gran velocidad, pensar críticamente, escuchar con atención y construir comunidad sigue siendo una de las tareas más urgentes, en una jornada de conferencias organizada por la Dirección de Innovación Educativa.
Tecnología con conciencia crítica
El Rector de la IBERO, el Dr. Luis Arriaga Valenzuela, S.J., abrió la jornada con una reflexión sobre la inteligencia artificial y el papel de las universidades en una época de transformación tecnológica acelerada. Frente a herramientas cada vez más poderosas, planteó que el verdadero desafío no es únicamente aprender a utilizarlas, sino discernir para quién se desarrollan, a quién benefician y qué consecuencias tienen para la justicia social y la dignidad humana.
Más adelante, el Dr. Luis Medina Gual, Director de Innovación Educativa de la IBERO, llevó la conversación al terreno educativo. En un contexto donde la inteligencia artificial parece ofrecer respuestas inmediatas, defendió el valor de la experiencia, el pensamiento crítico y la formación de personas expertas capaces de formular mejores preguntas, interpretar la complejidad y ejercer criterio propio.
El periodista Mario Campos dirigió la mirada hacia uno de los fenómenos que más inquietan a las democracias contemporáneas: la desinformación. En un mundo saturado de contenidos, advirtió sobre los riesgos de las noticias falsas, los algoritmos y las nuevas tecnologías capaces de producir imágenes, videos y audios cada vez más difíciles de distinguir de la realidad.
