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Enhanced Games abre debate mundial sobre el uso de sustancias en el deporte

Lo que durante décadas fue motivo de sanción y expulsión en el deporte internacional, en Las Vegas se convirtió en la principal atracción. La primera edición de los Enhanced Games —también conocidos como Juegos Mejorados— reunió durante cuatro días a atletas dispuestos a competir con ayuda de sustancias para aumentar su rendimiento físico, en un evento que abrió un intenso debate sobre el futuro del deporte profesional.

La competencia, realizada del 21 al 24 de mayo, fue presentada por sus organizadores como una propuesta “sin hipocresías” frente al uso de dopaje en el alto rendimiento. Bajo ese argumento, los participantes pudieron utilizar testosterona, péptidos y esteroides anabólicos con supervisión médica, algo que rompe directamente con las normas que históricamente han defendido organismos olímpicos y federaciones deportivas.

Detrás del proyecto se encuentra el empresario australiano Aron D’Souza, acompañado financieramente por figuras como Peter Thiel y Donald Trump Jr.. La apuesta económica fue uno de los principales incentivos: hasta 250 mil dólares por prueba y recompensas millonarias para quienes lograran romper récords mundiales.

Aunque la expectativa apuntaba a una exhibición de marcas extraordinarias, la realidad fue distinta. Pese al uso abierto de sustancias para potenciar el desempeño, los resultados no produjeron la ola de récords que se había anticipado. Varias pruebas terminaron lejos de las cifras históricas y el espectáculo deportivo quedó opacado por la discusión ética y médica que rodeó al evento.

Los Juegos reunieron a 42 atletas de disciplinas como natación, atletismo y halterofilia, en un formato que también busca convertirse en un negocio multimillonario. Sus impulsores pretenden posicionar el concepto como una plataforma comercial vinculada a la llamada “mejora humana”, siguiendo estrategias similares a las utilizadas por marcas de deportes extremos y entretenimiento.

Mientras algunos defienden el proyecto como una evolución inevitable del deporte moderno, especialistas en salud y organizaciones deportivas alertan sobre el riesgo de normalizar el consumo de sustancias que pueden generar consecuencias físicas severas a largo plazo.