El empresario Enrique Michel Velasco, dueño de la Rosa, decidir no automatizar el área de empaquetado de producto, eligiendo a los empleados sobre las maquinas.
El dueño de Mazapanes de la Rosa decidió no automatizar el proceso de envoltura de su golosina para que sus trabajadores siguieran teniendo empleo.
Enrique Michel ha expresado la importancia de priorizar a sus trabajadores antes que sustituirlos completamente con tecnología.
Su motivo para no instalar tecnología que envolviera de manera veloz y más barata el famoso Mazapán de la Rosa fue la preservación de los empleos de sus trabajadores y trabajadoras, muchos de los cuales son padres de familia, madres solteras, jóvenes que pagan sus estudios, etcétera.
La empresa ya tenía listo un proyecto para sustituir a empleados del área de empaquetado con robots de alta velocidad. La idea era clara: reducir gastos, aumentar la producción y mejorar las ganancias.
Enrique Michel Velasco, director de la fábrica en México, estaba por aprobar la modernización. Sin embargo, todo cambió tras una conversación inesperada dentro de la planta. Una trabajadora se acercó para agradecerle, contándole que gracias a ese empleo había podido pagar la carrera de ingeniería de su hijo. Ese momento hizo que frenara la compra de la maquinaria.
El empresario entendió que automatizar por completo significaría dejar sin trabajo a cientos de personas, entre ellas madres solteras y estudiantes que dependen de ese ingreso para salir adelante. Prefirió sacrificar parte de las ganancias antes que afectar el sustento de tantas familias.
En un podcast explicó su postura con una frase sencilla pero contundente:
“Sí podríamos robotizar la fábrica, pero ¿qué pasaría con toda esa gente?”.
Actualmente, la empresa produce más de doce millones de dulces al día, combinando tecnología con trabajo manual, demostrando que el crecimiento también puede tener un lado humano.
