La producción de jocote enfrenta una disminución en sus áreas de cultivo y una baja en las ganancias para quienes aún se dedican a esta actividad, debido al crecimiento urbano, la falta de impulso al campo y el desinterés de las nuevas generaciones por invertir en la agricultura.
Aunque esta fruta es considerada nutritiva y de bajo costo de producción, cada año se reducen las hectáreas destinadas a su siembra, afectando una actividad que anteriormente representaba una importante fuente de ingresos para muchas familias productoras.
Actualmente solo se conocen dos variedades de jocote en la región y su comercialización genera ingresos temporales, situación que se agrava por los efectos del cambio climático.
Pese a este panorama, productores mantienen la esperanza de rescatar esta actividad mediante la elaboración de productos derivados que permitan dar valor agregado a la fruta y fortalecer su permanencia en el mercado.
