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El Vaticano adopta pagos digitales para las limosnas durante misa

El Vaticano comenzó a transformar una de las prácticas más tradicionales de la Iglesia católica: la limosna durante misa. Ahora, los fieles podrán realizar donativos mediante pagos electrónicos y tecnología contactless, dejando atrás, en muchos casos, el uso exclusivo de monedas y billetes.

La Santa Sede ya instaló terminales digitales en diversos templos y espacios religiosos, entre ellos la Basílica de San Pedro, uno de los sitios más visitados por peregrinos y turistas de todo el mundo. Con ello, busca facilitar las aportaciones económicas en una época donde el efectivo pierde cada vez más presencia.

El mecanismo permite hacer contribuciones utilizando tarjetas bancarias, teléfonos celulares con sistemas como Apple Pay o Google Pay, así como relojes inteligentes compatibles con tecnología NFC. El procedimiento tarda apenas unos segundos y funciona de manera similar a cualquier compra electrónica cotidiana.

Las nuevas terminales ofrecen opciones de montos fijos o cantidades personalizadas, permitiendo a los asistentes elegir cuánto desean aportar sin necesidad de portar dinero físico durante las ceremonias religiosas.

La modernización responde a los cambios en los hábitos de consumo y pago registrados en distintos países, especialmente entre las generaciones jóvenes, que realizan la mayoría de sus transacciones de manera digital.

Aunque las tradicionales canastas para la colecta continúan presentes en muchas celebraciones, ahora comparten espacio con dispositivos electrónicos que reflejan la adaptación de la Iglesia a los nuevos tiempos.

La implementación de este sistema también busca hacer más accesibles las donaciones para visitantes internacionales que recorren diariamente los recintos del Vaticano y que frecuentemente utilizan medios de pago digitales durante sus viajes.

Con esta medida, la Santa Sede combina tradición y tecnología en un intento por mantener vigentes las prácticas de apoyo económico a la Iglesia dentro de una sociedad cada vez más conectada y menos dependiente del efectivo.